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Para ayudarnos en la reflexión.

sábado, 10 de abril de 2010 , Posted by Paila at 17:03

Artículos publicados en http://juandemariana.org

Para ayudarnos en la reflexión.

19/03/2010 - Laura Mascaró

Alemania, contra la libertad educativa

El homeschooling está prohibido en Alemania por un Decreto del Tercer Reich que sigue en vigor y que deriva de otro decreto, prusiano de 1717, en el que se establecen la obligatoriedad y la gratuidad de la escolarización. Las familias que educan en casa son perseguidas como si fueran verdaderos criminales y se exponen a penas de multas, de prisión y, por supuesto, a que se les retire la custodia de sus hijos.

En el año 2006, un juez de familia, varios trabajadores sociales y varios agentes de policía se personaron en el domicilio de la familia Busekros y se llevaron a su hija Melissa. Tras someterla a un interrogatorio y a un examen psiquiátrico, se le diagnosticó “fobia a la escuela”, se les retiró la custodia a sus padres y se la internó en un centro psiquiátrico. Un año después, cuando Melissa cumplió 16, se le dio el “alta médica”, fue reintegrada en el domicilio familiar y se les presentó la factura del centro donde había estado internada. El Estado no iba a correr con ese gasto.

Los Dudek tuvieron más suerte: “sólo” se les impuso una pena de 90 días de prisión a los padres, que fue conmutada por una multa de unos 300 dólares. Por supuesto, se les obligó a escolarizar.

Las posibilidades educativas en Alemania son múltiples y suficientes según sus autoridades: hay escuelas públicas, escuelas privadas, escuelas religiosas e, incluso, escuelas con currículos alternativos, tales como el Waldorf o el Montessori. Los Romeike, sin embargo, consideraron que estas alternativas no eran suficientes y decidieron desescolarizar por dos motivos: evitar que sus hijos continuaran siendo víctimas del bullying y evitar que se les impusieran valores contrarios a sus creencias cristianas. Se les amenazó con retirarles la custodia y con la cárcel. Se les impuso una multa de unos 11.000 dólares. Su reacción no se hizo esperar: se mudaron a Tennessee (USA) y solicitaron asilo político, que les fue concedido el pasado mes de enero por el juez Lawrence O. Burman. La sentencia ha sido recurrida por el departamento de inmigración debido al temor a recibir una avalancha de peticiones de asilo por parte de familias homeschoolers. Sin embargo, el departamento se ha negado a comentar su posición. Por su parte, el Juez O. Burman es contundente: “No podemos esperar que todos los países sigan el ejemplo de nuestra Constitución, pero el mundo sería un lugar mejor si así lo hicieran”.

El Estado Alemán considera que el homeschooling promueve la proliferación de “sociedades paralelas” y por eso lo reprime y persigue. Que los homeschoolers sean perfectamente competentes a nivel académico y a nivel social no parece importarle a nadie. Ya lo dijo Hitler: que la crianza y la educación competían al Reich y a nadie más, porque el Reich se sostenía y se construía sobre si mismo y sobre sus jóvenes. Nada parece haber cambiado en Alemania desde entonces. Ni desde que Martín Lutero impuso la escolarización obligatoria para asegurarse de que todos los niños fueran capaces de leer la Biblia por si mismos y para convertirlos en ciudadanos ejemplares dispuestos a defender a su país de enemigos e invasores.

Los homeschoolers también somos perseguidos en España aunque, de momento, en Alemania, están peor. ¿Será finalmente revocada la sentencia del juez O. Burman? ¿O será ratificada y sentará un esperanzador precedente?

12/11/2008 - Joaquín Santiago Rubio

Educar en casa

Es la alternativa más apropiada para determinado tipo de personas: las que piensan que la educación oficial impartida en los centros que el gobierno controla, es decir, los públicos y los concertados, es adoctrinadora; o mediocre; o uniformadora; o progre; o retro. Educar en casa es la medida más fiel de la capacidad del ser humano para hacerse a sí mismo sin someterse a la propensión monocromática del Estado. No es la única alternativa que desde la confianza en sí mismo se puede tomar, pero sí es la única que en el estado actual de omnipresencia educativa gubernamental, con acusados rasgos coactivos, se puede tomar.

El homeschooling no será nunca una opción mayoritaria. La división del trabajo, fruto de la innata división del conocimiento da como resultado una sociedad abierta y cooperativa en la que la variedad de opciones es poco menos que infinita. Cuando menos, incalculable porque, habida cuenta de la innata creatividad humana, las posibilidades que se ofrecen para educar y ser educado, aprender y ser enseñado, investigar y conocer o inventar medios para ello queda fuera de toda previsión.

No obstante, los obstáculos que los gobiernos oponen a que los individuos y las familias se eduquen son tantos que las posibilidades creativas están severamente limitadas y penalizadas. Hoy día no es posible crear un colegio sin pasar por el aro de la normalización de sus programas. Sólo cabe mantener un grado estimable de independencia si el colegio en cuestión es enteramente privado, no subvencionado. Siendo así las opciones complementarias para definir las creencias o ideas son bastante más altas que en otros centros.

Los padres que apuesten por ese tipo de enseñanza, la privada, tienen el mérito de valorar el ideario escogido y la posibilidad de desarrollo coherente en grado suficiente como para pagar por él el precio libre establecido, sabiendo que más cerca de su casa hay centros que ofrecen un producto educativo a precios cercanos a cero euros. Eso sí, la diferencia de calidad puede, en principio, estar en relación con la de precio. Pero, sea como sea, pagan doblemente la educación. Una vez, por la de sus hijos, haciendo uso bastante eficiente de su dinero. Otra, la de los hijos de los que utilizan el sistema subvencionado o público, por la vía tributaria, de la que no es posible librarse, haciendo un uso improductivo de él.

Sucede, empero, que el número de centros enteramente privados es muy pequeño porque la capacidad de ese ámbito de mercado libre está enormemente restringida por el macro-desarrollo del sector gubernamental. La competitividad en el sector verdaderamente privado es mínima y, a pesar de su financiación autónoma, no está exenta de regulación. Los planes de estudio están intervenidos y vigilados y la LOGSE-LOE también les afecta.

Es por todo ello que el ámbito de libertad, la acción libre que burle al sistema y huya de sus ineficiencias queda casi exclusivamente en el área de la escuela en casa. Una familia con fuertes convicciones de cualquier tipo, muy probablemente religiosas, o meramente libertarias, o con un ideal científico, o de calidad, sólo puede educar a sus hijos de manera que abran antes éstos un campo de creatividad, descubrimiento del mundo y apertura a áreas vedadas a los "hijos del gobierno" si lo hacen en su casa. No es tan difícil. Puede hacerse. Sólo hay que aprovechar cierto vacío legal de la legislación española y cuidar que lo que enseñan a sus hijos en casa es, al menos, análogo a lo que los currículos oficiales prescriben.

Sobre este requisito de nivel no existe problema básicamente, porque unos padres responsables pueden, practicando el homeschooling, sobrepasar el nivel de instrucción de los escolarizados en el sistema estatal sin despeinar al niño o a la niña. Los niveles de aprovechamiento de una educación personalizada como la que ofrece la educación en el hogar son siempre mayores que los de un aula donde las familias han abandonado sus responsabilidades a unos profesores que, si no están perpetuamente cansados de su tarea, están mediatizados por unas exigencias formales y de contenido que alientan la mediocridad.

Piénselo y practique el homeschooling. Además de unos hijos abiertos al conocimiento y de ánimo libre, crecerá en usted una sensación sólida de orgullo por su aportación.

15/11/2007 - Jorge Valín - Libertad Digital

Enseñar a su hijo es delito en España

Al matrimonio irundarra compuesto por Michael Branson y Ketty Sánchez se les acusó recientemente de "abandono de la familia". ¿Sabe cuál es la razón? Que los padres se pasaban casi todo el día con sus hijos. Curioso abandono familiar. Este caso y que la Comisión de Educación del Parlamento Vasco haya invitado esta semana al matrimonio y a una serie de expertos para escuchar lo que proponen ha reabierto el debate sobre la educación en casa o homeschooling.

El matrimonio tiene cuatro hijos que, aunque están matriculados en un colegio, no acuden a él. La razón es que sus padres, al ser maestros, tienen mucho tiempo libre y desean educar a sus hijos ellos mismos. Al centro sólo van a hacer los exámenes.

Tener la opción que cada familia pueda educar a sus hijos se le llama libertad, y por esa razón la administración está en contra. ¿Se imaginan un futuro de personas educadas previamente en la "escuela en casa" donde lo normal fuese la diversidad ideológica y que cada uno pensara algo radicalmente diferente a lo que dice la televisión, ordena el Gobierno o leemos en los manipulados medios de comunicación impresos? No controlar a los niños y dejar que sean las familias quienes decidan es algo que aterra a todo socialista, y al Gobierno en especial.

La administración tomó en monopolio la educación –como sector– y eso ha creado que los jóvenes cada vez sean más incapaces. Y es que el propio sistema docente está pervertido. En la vida real las personas aprenden de sus errores y necesitan tiempo. La vida académica hace lo contrario, pretende que alguien sepa de algo al momento sin cometer errores. A diferencia de la vida real, no les ofrece varias opciones y oportunidades, sino un examen cuyos contenidos, en el mejor de los casos, el alumno habrá olvidado en menos de un año. Por ejemplo, para destacar en una empresa no necesita empollar ningún libro ni creerse lo que le diga un profesor acreditado por el Estado, sino aprender de la empresa, del mercado y sus compañeros. Sólo a base de aprender de sus errores y de trabajar duro conseguirá el éxito.

Esto nos lleva un paso más allá. ¿Por qué el Gobierno nos ha de imponer qué estudiar, qué no y cómo? El Gobierno no tiene incentivo alguno en que su hijo esté bien educado. El único incentivo que tiene es asegurar que su hijo sea un futuro esclavo del Estado y que le siga manteniendo y obedeciendo.

Tal vez hayamos olvidado que los niños son de sus padres y no del Estado. Los pequeños no tienen más "función social" que desarrollarse al principio como sus padres les indiquen y más tarde como ellos quieran, sin tener que sufrir los continuos bandazos políticos del Gobierno de turno. ¿Son cuatro burócratas demasiado bien pagados los que han de decidir lo que ha de estudiar su hijo? ¿Es Educación para la Ciudadanía la asignatura que usted habría querido para su hijo? Y ustedes, socialistas, si algún día el PP tomara el Poder e impusiera una educación conservadora, ¿no se alegrarían entonces de poder apartar a sus hijos de tales materias?

En España hay entre 1.000 y 2.000 familias en situación de "educación en casa". En este país varios jueces ya han dado sentencias favorables a aquellas familias a las que el Gobierno ha denunciado. Únase a ellos y visite centros como la Asociación para la Libre Educación donde le enviarán por correo un didáctico libro sobre las razones para educar en familia. Visite también la página Crecer Sin Escuela donde encontrará libros que comprar, experiencias, explicaciones de todo tipo, o visite la página de la familia Branson-Sánchez que le mantendrá al día de los diferentes acontecimientos que se van produciendo.

Los burócratas quieren ilegalizar la escuela en casa de forma rotunda. Lo están haciendo en varios países de Europa. En Alemania, por ejemplo, ya se ha prohibido y han encarcelado a varios padres de familia. Si toma parte activa aún puede evitar que buenos padres sean juzgados por querer lo mejor para sus hijos. Como dijo Henry Thoreau, "si la injusticia tiene un resorte, una polea, un cable, una manivela exclusivamente para sí, [...] entonces yo le digo, incumpla la ley". 150 años después, su mensaje sigue igual de vigente.

21/03/2006 - Antonio Nogueira

Homeschooling: ¿Elitismo o necesidad?

Niños que estudian en casa, atendidos por los padres o por educadores contratados para la ocasión, representan un nuevo escenario de aprendizaje en libertad, un espacio ajeno a la enseñanza oficial, que es despreciado por los mandarines culturales obsesionados con la integración social y la uniformidad educativa para todos.

Más allá de la denuncia positiva del intervencionismo que impregna por completo a la escuela, la enseñanza en casa es muy importante porque alecciona desde los primeros años de la vida de una persona para el futuro autoaprendizaje en el trabajo. El niño que aprende en el hogar, él solo o junto a pocos compañeros más, un día se hará adulto y deberá seguir conociendo, pulsando por su cuenta las propias experiencias si quiere alcanzar el perfeccionamiento personal. Así va el juego de existir: un juego a veces estimulante, en ocasiones desalentador, complejo, nunca cerrado, con etapas alegres y horas mediocres. El diploma gubernamental colgado en la pared no certifica también en la maestría de salir adelante.

Numerosas carreras universitarias apenas valen, según los casos, después de comenzar un empleo. La exigencia ahoga la sabiduría estandarizada. A su vez, las especializaciones –en instituciones públicas o no– adolecen, salvo honrosas excepciones, de los mismos vicios que el pergamino generalista: masificación, visión mostrenca de la realidad, apatía ante los obstáculos. Con un flamante título en propiedad, lo único que el candidato a un empleo le está indicando al empleador es que ha tenido suficiente fuerza de voluntad para esperar durante cinco años la obtención de una habilitación administrativa y que esa perseverancia del pasado presagia la tendencia laboral del futuro. En cierta medida, todos somos autodidactas porque desde determinada fecha nuestro título era una rémora. Cada uno elige su menú preferido de conocimientos porque reconoce lo que necesita descubrir en cada momento.

Después vienen, por supuesto, las consecuencias económicas positivas que el homeschooling lleva a las familias: ahorro en burocratismos, transporte, tiempo y material formativo. La lista de costes de oportunidad podría seguir. En su ensayo Migajas políticas, elescritor Hans Magnus Enzenberger, partidario ferviente de la autoformación, animaba incluso al Estado a deshacerse de los plúmbeos edificios educativos transformándolos en asilos, centros de salud u hogar para los sin techo.

El homeschooling es trascendental porque es la vida misma. Instruirse, superar baches codo a codo, conversar cada día con el maestro, abordar las dificultades que verdaderamente importan. Con el homeschooling el niño se entrena para el porvenir. Si corresponden los vándalos del barrio como compañeros de pupitre en el próximo curso, mejor dejamos la socialización para otro siglo. El homeschooling no es cuestión exclusiva de los pequeños: los mayores deberíamos aplicarnos las cualidades socráticas de este creciente fenómeno. No es la antiescuela. No es elitismo de institutriz. Es el arte de vivir porque saber en profundidad fue siempre asunto de uno solo.

22/11/2005 - Juan Ramón Rallo - Libertad Digital

Por una educación privada y libre

La manifestación contra la LOE fue, principalmente, en defensa de la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos. Cuando los manifestantes gritaban en contra de que Zapatero adoctrinara a los niños sacaban a relucir valores tan liberales como la importancia del individuo, la familia o la sociedad frente al intrusismo del Estado.

La semana pasada comentamos los orígenes totalitarios de la educación pública. Desde un principio fue una enseñanza reglada por y para el Estado; el poder político esperaba –y espera– construir súbditos que le rindan pleitesía. El socialismo necesita alimentar la mentira, la farsa y la ignorancia para sobrevivir. La educación pública es una colosal lavadora de cerebros que insufla valores colectivistas, antirreligiosos y anticapitalistas.

Mucho se ha criticado –y con razón– el abuso adoctrinador que los partidos nacionalistas han hecho del sistema de educación público, especialmente en Cataluña y el País Vasco. Pero no deberíamos olvidar que el mismo proceso, si bien con mucho mayor disimulo, se está llevando a cabo en el resto de España. Los nacionalistas adoctrinan en la raza, y los socialistas de todos los partidos adoctrinan en el antiliberalismo.

El sistema público horada las bases de nuestra convivencia y de nuestra libertad. Semejante maquinaria de control social debería desaparecer de inmediato: tanto por el intolerable saqueo fiscal practicado por el Estado como por las mentiras e insidias que inyecta a los alumnos.

Una vez más, hay que exigir la completa separación de la escuela y el Estado, hay que defender la libertad de elegir de los padres. Pero ¿en qué consiste esa libertad de elegir? ¿Realmente existe alguna alternativa viable al sistema público de educación? En este artículo vamos a hablar de dos alternativas: la escuela privada y la educación en casa (homeschooling).

La escuela privada

La alternativa más obvia a la escuela pública es la privada. Por escuela privada entiendo aquella institución absolutamente separada del Estado, tanto en el aspecto financiero como programático. La concertada, aunque en muchos casos presenta un grado de apertura y libertad mayor que la pública, sigue en la práctica subordinada a la regulación pública, en tanto buena parte de sus fondos los obtiene del Estado.

La escuela privada es superior a la pública tanto en libertad como en calidad. Los padres pueden elegir los colegios privados que mejor representen y difundan los valores en que quieren educar a sus hijos. No hay necesidad de homogeneizar e igualar a todos los alumnos. Cada familia tiene la opción y la libertad de elegir la formación de sus hijos.

Así mismo, poca gente discute –ni siquiera los izquierdistas– que la calidad de la escuela privada es superior a la de la pública. Generalmente, la izquierda suele explicar esta diferencia por la mayor dotación de medios de las privadas: si la escuela pública dispusiera de la misma cantidad de fondos, sostienen, obtendría resultados equivalentes a los de la privada.

Olvidan, claro está, que el gasto en educación no ha dejado de incrementarse durante las últimas décadas, parejo al radical empeoramiento de la calidad en la escuela pública. En realidad, la diferencia fundamental entre la escuela pública y la privada no es la cuantía de los recursos, sino el origen de los mismos. Cuando un empresario quiere obtener dinero debe ofrecer un producto de calidad que sirva al consumidor. Cuando el Estado quiere obtener dinero, le basta con subir los impuestos.

Un empresario privado está siempre buscando mejores profesores, mejores materiales y mejores métodos docentes. Los profesores, a su vez, se ven compelidos a mejorar y a aprender continuamente. En este proceso competitivo, los padres van seleccionando aquellos colegios que, a su juicio, tienen mayor calidad. Los peores empresarios y profesores quiebran, liberando medios y recursos que serán aprovechados por los mejores empresarios y profesores. En el mercado opera un círculo virtuoso que va mejorando día a día la educación de los individuos.

Por el contrario, la educación pública se preocupa más por granjearse el apoyo de los políticos. Sus clientes no son los padres, sino los burócratas. Es más: lejos de perseguir la superación, las escuelas públicas tienen obvios incentivos para empeorar. Si un colegio público es eficiente, automáticamente verá recortados sus fondos, que irán a parar a otros centros "más necesitados". En el sistema público conviene emprender grandes e improductivas inversiones para recibir ingentes sumas de dinero. Los directores que reducen costes ven disminuida su financiación.

Los profesores, por su parte, son funcionarios que tienen asegurado el puesto de por vida. No necesitan realizar un buen trabajo, ni mejorar su formación continuamente. Al profesor funcionario le basta aparentar que enseña a los alumnos, no necesita hacerlo realmente. Tal y como decían en los obreros de la URSS: "Ellos hacen como que nos pagan y nosotros hacemos como que trabajamos".

La educación pública padece un círculo vicioso de degeneración: control político, despilfarro gestor y contratos vitalicios. Todos los componentes para minimizar el esfuerzo y maximizar la financiación. Cuanto menos se trabaja, más excusas hay para pedir fondos. La quiebra en el sistema público es imposible, por muy malo que sea un colegio y su administración.

A pesar de las indudables ventajas de la escuela privada sobre la pública, los izquierdistas suelen justificar a ésta aduciendo razones de equidad. Sin la escuela pública, aseguran, no hay igualdad de oportunidades. Los pobres sólo podrían optar, en todo caso, a escuelas privadas de muy baja calidad.

Por desgracia para su verborrea, el profesor James Tooley se ha encargado de derrumbar estos mitos, que no por muy divulgados son menos falsos. Tras varios años de investigación en el Tercer Mundo, Tooley ha concluido que incluso los habitantes más pobres de los países más pobres tienen acceso a una educación privada de calidad, al menos, tan alta como la de la pública.

En concreto, en estos países más de dos terceras partes de los alumnos acuden a escuelas privadas. El gasto de dichas escuelas para pobres oscila entre el 7 y el 12% de la renta familiar mensual. En la mayoría de los casos, además, la calidad de las escuelas es superior a la ofrecida por la educación pública.

Si en el Tercer Mundo incluso los más pobres tienen acceso a educación privada de calidad, ¿acaso alguien duda de que en España, una vez se nos hubieran devuelto los impuestos que dedicamos a financiar una educación pública manirrota, también los más desfavorecidos (que, en todo caso, son más ricos que los ricos de esos países) tendrían acceso a una educación privada de calidad? La respuesta es evidente para todo el mundo salvo para aquellos que están empeñados en utilizar el sistema público de educación para adoctrinar a los españoles.

Educación en casa

Si bien la escuela privada es una mejora muy sustanciosa con respecto a la pública, la alternativa real se encuentra en el homeschooling, o educación en casa. Las escuelas privadas siguen basándose en esquemas gregarios donde una pluralidad de alumnos atiende colectivamente a un mismo profesor. Este modelo puede ser válido para las clases "magistrales" y especializadas de las universidades, pero se muestra claramente ineficiente en los niveles primarios y medios.

El homeschooling es un movimiento en expansión en EEUU, donde ya hay más de un millón y medio de niños que están siendo educados en casa. De hecho, en España todos los padres se dedican, en cierta medida, al homeschooling hasta que endosan sus hijos a un jardín de infancia o la escuela primaria. Los niños aprenden con los padres a caminar, a hablar, a leer y, en buena medida, a escribir.

La educación en casa parte, pues, de la idea de que extender esa formación hasta edades más avanzadas es sumamente beneficioso para los niños. De hecho, en EEUU la formación, tanto cultural como moral, de los homeschooled es infinitamente superior a la de los alumnos de la escuela pública o privada. Como nos explica Pablo Molina en su excelente análisis del tema, "en una de las investigaciones más exhaustivas realizadas al respecto, los escolares educados a través del Homeschooling en el Estado de Pennsylvania acreditaron una media de percentil 86 en lectura y un percentil 73 en matemáticas, tomando como percentil 50 la media nacional del sistema estatal". En la práctica es bastante frecuente encontrar a homeschooled recibiendo galardones nacionales por su inteligencia, preparación y cultura.

Recientemente, Kelly Kuerstein ofreció en nuestro país una serie de charlas en las que animaba a los padres disconformes con el adoctrinamiento de la LOE a practicar el homeschooling. Kuerstein relató alguna de las hazañas de la enseñanza en casa: "En EEUU, universidades como Harvard, Yale, etcétera, buscan a sus alumnos para que ingresen (...) a edades más tempranas, entre 15 y 16 años (…) Uno [de sus hijos] tradujo La Eneida a los 12 años, mientras que otro, a los 15, estudia Biología a nivel universitario".

El homeschooling es, por otro lado, mucho más barato que las escuelas públicas o privadas. La mayoría de los materiales necesarios se encuentra disponible gratuitamente en la Red –los recursos son innumerables: basten tres ejemplos en inglés (I, II y III) y uno en español–, y los padres pueden combinar el trabajo con la educación de sus hijos. Es habitual que varias familias con unos mismos valores morales establezcan sistemas rotatorios para dar las clases.

La crítica más habitual que suele hacerse a este método de enseñanza es la falta de socialización de los hijos. ¿Dónde encontrarán amigos si no acuden en manada a la escuela? Sin embargo, la objeción carece de fundamento. Algunos estudios recientes, como el del National Home Education Research Institute, han descubierto que los homeschooled son más sociables, entusiastas y extravertidos que los alumnos de las escuelas convencionales.

La educación pública segrega a los niños por edad, y el abuso escolar es harto habitual. Los alumnos están obligados a acudir a unas aulas donde pueden ser maltratados e insultados por grupos de jóvenes excluyentes. Si de algo no puede presumir la educación pública es de ser un espacio de concordia, integración y amistad.

El homeschooling permite combinar una excelente formación académica con un entero desarrollo moral. Los niños no sólo aprenden más y mejor, sino que son educados a la luz de las convicciones morales de sus padres. Una sociedad libre requiere de individuos libres, y la libertad pasa por reforzar los vínculos voluntarios y naturales, como la familia, frente a las cadenas totalizadoras del Estado.

Tras la LOE, quedan incluso más patentes las pretensiones absolutistas de nuestros políticos. Ya sea a través de la escuela privada o, preferentemente, de la enseñanza en casa, hemos de evitar que el Estado, tal y como pretendía el partido comunista ruso, nacionalice a nuestros hijos.

07/06/2005 - Pablo Molina

Homeschooling

El Homeschooling es la opción elegida por un número cada vez mayor de padres, consistente en educar a los niños exclusivamente en el contexto del hogar familiar o en círculos un poco más amplios (vecindarios, parroquias, etc.), pero en todo caso de forma totalmente ajena al sistema de público de escolarización.

El Homeschooling nació a comienzos de los años 80 del siglo pasado en los EEUU. Quizás el detonante para la eclosión de este movimiento, fue la publicación en abril de 1983 de un informe demoledor del gobierno federal useño sobre el sistema educativo norteamericano, titulado “Una nación en riesgo”. Las conclusiones del documento, devastadoras, pueden resumirse en una frase extraída del mismo: “Si un poder enemigo extranjero hubiera intentado imponer en América el mediocre sistema educativo existente hoy en día, hubiera debido ser considerado como un acto de guerra”.

En la actualidad, sólo en los Estados Unidos se calcula que existen dos millones de niños en edad escolar que están siendo educados a través del Homeschooling. Este movimiento alternativo a la educación estatal cuenta con numerosas asociaciones encargadas de promocionarlo, facilitar a los padres los materiales educativos necesarios, organizar congresos y en general, apoyar a los interesados en abandonar el sistema de educación pública para proporcionar una enseñanza individualizada a sus hijos con todas las garantías y de acuerdo con los patrones morales y religiosos de su elección, quizás espoleados por el hecho de que la educación pública actual, como es bien sabido, no está ya consagrada a la transmisión del conocimiento sino a crear futuros ciudadanos sensibilizados con los problemas del medio ambiente, la necesidad del diálogo y la tolerancia, la belleza del mestizaje o los males del capitalismo neoliberal.

El sistema funciona, y lo hace bien, pues en todos los test de aptitud realizados, los niños que aprenden a través del Homeschooling superan de largo a los que son educados a través del sistema escolar público. En una de las investigaciones más exhaustivas realizadas al respecto, los escolares educados a través del Homeschooling en el Estado de Pennsylvania acreditaron como media un percentil 86 en lectura y un percentil 73 en matemáticas, tomando como percentil 50 la media nacional del sistema estatal. En cuanto a lo que la pedagogía moderna llama “socialización del niño”, los escolarizados en el sistema tradicional mostraron también más problemas de conducta que los educados en casa. Los expertos lo explican porque el primer modelo de los niños educados en el hogar es, evidentemente, el de los padres.

El Homeschooling es una alternativa no sólo válida, sino quizás la única pertinente frente a una educación pública masificada, inoperante, embrutecedora, diseñada por pedagogos que juegan a ingenieros sociales y dispensada por legiones de profesores apáticos, que se limitan a cubrir el expediente mal que bien durante las ventanas de lucidez que les permiten los ansiolíticos. Pero es que, además, esta actitud refractaria a la imposición estatal de modelos educativos es válida para cualquier segmento del espectro ideológico, pues cuando la decisión del sesgo ético, moral e ideológico de la educación la toman exclusivamente los burócratas, aunque ésta cuente con la aceptación mayoritaria de la sociedad, será terriblemente injusta para una porción de padres más o menos significativa a la que se estará privando de su derecho a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos.

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